23 de septiembre de 2017

¿Es oro todo lo que reluce?

La respuesta es que no.

Pero ¿a qué viene esto? Pues bien, os pongo en situación. Resulta que estábamos el otro día muy living viendo la historia que se desenvolvía con @Sra_bibliotecaria y otro bloguero, cuyo nombre no recuerdo, y nos pareció muy interesante el debate. Y ya sabéis que Norte no es Norte si no les pone la puntilla a todos los debates (deberíais ser testigos de cómo nos destripamos a peleas dialécticas en Bookdisea, digno de un circo romano).

Todo esto ocurría a raíz del libro publicado por @Srtabebi, que el bloguero en cuestión consideraba una de las mejores prosas poéticas que había leído en una publicación de Instagram. @Sra_bibliotecaria decidió comentar y contender contra esa idea, ya que, según su argumentación, hay muchos y mejores prosistas poéticos. En ese momento se entabló un debate que, por lo visto, se entendió como debate por parte de @Sra_bibliotecaria pero como discusión por parte del otro miembro de la conversación, que dejó de responder.

No me voy a detener más en la historia, porque ya hemos establecido el tema. Hoy os voy a hablar de… CALIDAD versus GUSTO.

Para empezar, vamos a distinguir la calidad del gusto. El concepto de calidad se aplica a cualquier producto, físico o abstracto, para identificar, bajo unos criterios objetivos, en cuántos de estos sobresale. Lo sé, la lexicología no es lo mío. Lo ejemplifico. En el caso de la literatura, cuando hablamos de que un libro tiene más calidad, estamos diciendo que ese libro merece más ser leído que otro, independientemente de si lo leemos o no.

En literatura, los criterios son muy variados; de hecho, existe una bibliografía muy extensa al respecto que podéis encontrar en bibliotecas, especialmente en la universitaria. Está desde la importancia generacional o la pertenencia a un movimiento, hasta el palmarés del autor o lo innovador (o clásico) de la lengua empleada. El caso es que es objetivo. Objetivo. Os pongo un ejemplo, en poesía:

Tu próxima vida no está asegurada.
Hazte un favor, apaga la pantalla
y enciende los sentidos,
la vida
te está esperando
ahí afuera
con la falda levantada. («Te está esperando», Marwan)

Sé sabio; licua el vino, y no concedas
A un espacio corto una esperanza larga.
Mientras hablamos, se habrá esfumado
Nuestro odioso tiempo: aprovecha el día,
No creas en el futuro. («Oda 11», Horacio)

Cualquiera podría decir que este ejemplo es injusto, pero no os equivoquéis. Solo median veinte siglos entre un poeta y otro. Son humanos, son poetas, y ambos hablan de lo mismo: el carpe diem de toda la vida. Marwan con un toque tecnófobo, Horacio con un toque epicúreo, pero nada más. El criterio objetivo que te hace decir que el poema de Horacio es considerablemente mejor que el de Marwan es el tratamiento del tema y la lengua. La lengua de Horacio es sencilla, pero no simple. La versificación de Marwan busca sencillez, pero solo es simple. El poeta latino exprime la lengua, mientras que este poeta español no saca partido a todas las posibilidades de su lengua en ese tipo de verso (que son muchas).

Ahora bien, es totalmente lícito que te guste Marwan y no te guste Horacio. Pero tu decisión es arbitraria, porque es un gusto. Las impresiones y conexiones propias que componen lo que nosotros llamamos gusto son completamente subjetivas.

Entonces, gusto y calidad no van reñidos. Nunca han ido. Cuando los oponemos, estamos cayendo en la falta de criterio. Algo no es bueno porque te guste, ni por ser bueno te tiene que gustar. Es por ello que debemos ser conscientes de que consumir cosas no buenas no es malo, pero debemos asumir que su calidad no viene dada porque nos gusten. Yo, por ejemplo, soy incapaz de leer novela histórica. Y ahí está Sir Walter Scott, la calidad en novela histórica hecha persona. Si empezamos a sentir complejo con respecto a nuestras lecturas, o superioridad con respecto a las lecturas de otros, caemos en ser unas básicas y clasistas literarios (magnífica entrada, escrita por mí, por cierto).

Termino con una consideración. He visto críticas a @Sra_bibliotecaria porque utiliza el término «literatura de verdad». Sinceramente, estoy bastante de acuerdo en emplear este término y, si me permitís, me explicaré. En una cultura digital como la nuestra, hemos pasado de la transmisión oral a la transmisión escrita. Fijaos. Twitter, Facebook, Instagram… todos tienen entre un 80% a un 95% de su contenido en forma escrita. Leemos más que nunca, porque nos comunicamos de esta forma Antes, prácticamente cualquier cosa escrita, salvo documentos y demás parafernalia, se consideraba literatura. Pero esto ocurre más que nada porque nadie poseía los recursos suficientes para malgastar soporte escrito, y solo escribían lo que fuera totalmente necesario, y la literatura surge de la absoluta necesidad del escritor (tomo esta idea prestada de Sur).

Entonces, si literatura es todo lo escrito, ¿es una cultura escrita una cultura literaria? Eso os tiene que sonar regular; normal. Por ello, esta generación, agrupada especialmente en Frida ediciones, no puede ser considerada, en general, un grupo de poetas que publiquen literatura. Amor y asco, que parece ofrecer el mismo contenido que @Srtabebi en su cuenta de Twitter, no es literatura, al menos no de la «de verdad». La literatura requiere algo más que un mero soporte escrito, y más ahora.

Si queréis saber qué es literatura, os toca esperar. Por hoy ya se ha escrito más que suficiente.

¡Salud y lectura!

22 de septiembre de 2017

Reseña: El club del suicidio - Usamaru Furuya

¡Hola bookdiseos y feliz viernes! ¿Cómo va la vuelta a la rutina? En Bookdisea algunos han vuelto y otros estamos disfrutando de lo que nos queda de libertad. La verdad es que a mí me gustan bastante los comienzos, el hacer cosas nuevas y el tener muchos proyectos. Pienso que es una forma de mantenerte vivo en tu realidad y por supuesto en tus sueños. Así que no relacionéis el título de lo que os vengo a reseñar con mi estado emocional, que nada tiene que ver.

Hoy me apetecía hablaros de un género que me encanta: el manga. Muchos de vosotros no estaréis familiarizados con la lectura del mismo y quizás no os llame demasiado la atención esta entrada, sin embargo, debo defender a mi gran amor y deciros que el manga no es solo Dragon Ball o Doraemon, sino que abarca los mismos subgéneros que podéis encontrar en el resto de géneros literarios. Puede ser que la obra que he escogido no sea la mejor opción para presentaros este género y conseguir que os enganchéis, pero me va a dar la oportunidad de demostrar la variedad de temas que puede tratar nuestro amigo literario de Japón.  

¿Conoces a Mitsuko? Tal vez de primeras no te suena este nombre, ni entiendas por qué hago la pregunta, pero para la obra de Usamaru Furuya, El club del suicidio, esta cuestión es muy importante. Respondiendo a la pregunta, Mitsuko es una personalidad inmortal a la que un grupo de colegialas seguirá literalmente hasta la muerte, y en esto se basa la obra. Este manga se construye como un seinen (manga orientado a chicos mayores de 18) dramático y gore, bastante desagradable si eres alguien sensible y poco recomendable para lectores menores de edad por el contenido explícito y violento que contiene. Esta historia está contenida en un único tomo y cuenta con un dibujo algo tétrico que da escalofríos, unos personajes idos de la olla y una trama más propia de una película de serie B. De hecho, este manga se inspira en una película con el mismo título.

Hechas las presentaciones, me gustaría decir que tal vez El club del suicidio no sea el mejor manga que haya leído en mi vida, de hecho, ni siquiera se encuentra en el top 10. Pero debo admitir que me sorprendió bastante las críticas indirectas que se encuentran inmersas en él, como por ejemplo el fanatismo, la autoestima adolescente, la prostitución infantil en Japón, el Bullying o el significado y peso de la vida y la muerte en la mente adolescente. Puede ser que sea yo la que quiere encontrar más significado del que realmente hay en este manga, pero si el mismo me ha invitado a reflexionar sobre estos temas debe ser por algo.

Sobre la crítica al fanatismo, debo deciros que este manga me recordó a esos casos tan sonados como los de Jonestown o Heaven’s Gate, en los que un tipo se aprovecha de la debilidad de otros para crear una secta y que los integrantes lo sigan a donde sea (también podríamos relacionarlo con 1Q84 de Haruki Murakami), y me produjo la misma sensación de no saber si es el mundo el que está loco o si soy yo. Y sobre los otros temas, debido a que el 95% de los personajes son adolescentes, cada individuo tiene un motivo distinto que le lleva a ser parte esta secta, por lo que se hacen visibles el problema de la prostitución infantil que tiene Japón (adolescentes que hacen favores sexuales a cambio de dinero por propia iniciativa), el bullying en cuanto a que son víctimas de acoso, y los propios cambios y desarrollo de la personalidad a causa de la adolescencia.

Sé de sobra que no es una historia realmente agradable, pero no está mal si os gusta la temática gore y las películas de serie B. Si os anima a la lectura dejádmelo en los comentarios y en caso contrario también me gustaría saber vuestra opinión. Si algún bookdiseo es tan amable de recomendarme mangas también se lo agradecería. Un abrazo caralibros, nos veremos pronto. Os quiere Este.

BONUS CONTENT (Te he robado la idea querido Norte)

Top 5 mejores mangas que ha leído Este.
1. Deadman Wonderland – Jinsei Kataoka
2. Museum – Ryosuke Tomoe
3. Assassination Classroom – Yūsei matsui
4. Citrus – Saburouta
5. Ao Haru Ride – Io Sakisaka

19 de septiembre de 2017

Reseña : Makuba - Maruja Moyano

Cuando hablamos de literatura ambientada en un territorio como África, tendemos a ir a dos vertientes muy diferenciadas:

1. La acción que transcurre allí es una aventura de tipo arqueológico, bélico…
2. El autor proviene de dicho territorio.

Estas dos vertientes responden a dos corrientes muy extendidas en literatura. La primera, la más antigua, surge cuando las potencias europeas (especialmente la inglesa) ya han prácticamente colonizado el resto del mundo durante el siglo XIX. Esta literatura cuenta con grandes ejemplos como El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, La isla del tesoro de R. L. Stevenson, The Moonstone de Wilkie Collins o Pasaje a India de E. M. Forster. Los libros que pertenecen a esta clase se desarrollan en un entorno colonizado y pueden o bien criticar la dominación del país (nunca en términos especialmente crudos), o bien tomar prestados elementos culturales del territorio y crear una historia exótica para los lectores colonizadores, pero que no implica una conexión real con el pueblo colonizado.

La segunda vertiente corresponde a lo que científicamente se llama literatura poscolonial. La teoría poscolonial se desarrolla en torno a los años 80, aunque la literatura analizada puede ser anterior, coetánea o posterior. Dentro de esta literatura encontramos joyas como Wide Sargasso Sea de Jean Rhys, The White Tiger de Aravind Adiga (recomendada aquí), The River Between de Ngûgi wa Thiong’o o una auténtica maravilla entre las maravillas, Midnight’s Children de Salman Rushdie. En estos libros, los antiguos colonizados, ahora ciudadanos de unos países supuestamente liberados del yugo de los colonizadores, luchan por establecer una identidad propia y, a veces, ajena a la cultura de Occidente. Esta literatura intenta decir: «soy indio/africano/caribeño/latino pero, ¿qué quiere decir exactamente eso?».

Pues bien, ahora os preguntaréis algo. ¿Qué tiene que ver esto con Makuba? Mucho, os digo. Este libro de Maruja Moyano es un curioso caso de un híbrido entre estas dos vertientes. Makuba nos acerca a la historia de Marta Mingot y sus dos visitas al Congo. En la primera, ella busca una ilusión; en la segunda, esperanza.

Como ya he dicho, este libro es un híbrido. Como tal, deja claro en todo momento la visión colonizadora y occidental de la narración, denunciando las atrocidades que ocurren en este bello país centroafricano, pero no deja de respetar y contribuir a la construcción de la identidad cultural congoleña. El Congo de Makuba es un territorio devastado por intereses diversos (económicos y políticos) pero poseedor de una riqueza y una identidad propias muy importantes. La cultura congoleña se define como una mescolanza de distintas etnias que intentan, ante todo, sobrevivir en este entorno desfavorable y poder honrar sus costumbres ancestrales.

Leí este libro en apenas dos días desde que me llegó, y me produjo una mezcla de sensaciones. No es una lectura agradable, pero tampoco lo esperaba. Su estética expresionista y pretendidamente feísta supone un acierto que concuerda perfectamente con la historia narrada. También cuenta con mucho de novela histórica, gracias a numerosos datos históricos acerca de la política del Congo. Sin embargo, esta obra es fundamentalmente una novela de tesis. Makuba, como defiende la autora misma, es una excusa para denunciar los atropellos que se han sucedido en el Congo (y por extensión en toda África, no hay que olvidar el apartheid, la guerra de Mali o la situación extrema de Somalia) y defender una cultura e ideología de paz, tolerancia y respeto a otras culturas.

Esta novela cuenta con pasajes sobrecogedores y crudos, que se clavan en la memoria. Para sacarle alguna pega (ya me conocéis, me gusta ser sincero en mis críticas y hablar de todos los aspectos), ocurre en algunos pasajes algo que no me termina de convencer. En estos pasajes la voz narradora de repente se despega del tejido narrativo principal y acomete algún excurso que parece más bien una reflexión/denuncia de la autora que un pasaje perteneciente a la obra. Esto ocurre en muy contadas ocasiones, ya que, en la mayoría de veces, la autora sabiamente pone sus ideas en boca de los personajes y de la misma trama. Esta inesperada ruptura de la cuarta pared resulta innecesaria, visto que la misma autora lo sabe solucionar en otros momentos, y representa un choque para el lector, ya que provoca una salida muy abrupta del plano diegético.

Sin embargo, este detalle no afecta demasiado a la experiencia transformadora que es leer esta novela. Reconozco que estoy familiarizado con la situación del Congo, gracias a que los genocidas que aparecen (Bemba, Lubanga…) ya me los había presentado hace algún tiempo Este cuando trabajaba en torno a la Corte Penal Internacional. No obstante, esta novela no ha dejado de impactarme. Así que, si no conoces muy bien la historia de este país africano, esta lectura probablemente te deje en estado de shock, cosa que no viene nada mal de vez en cuando. Como dijo Kafka: «Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado de nuestro interior». Makuba, por supuesto, puede ser esa hacha.

Ya sabéis, si habéis leído esta novela, dejadme vuestras impresiones. Si no, también. ¡Salud y lectura!

18 de septiembre de 2017

Reseña : Los Pazos de Ulloa - Emilia Pardo Bazán

Queridos bookdiseos, hoy recordamos a una gran señora cuyo aniversario de nacimiento fue este sábado pasado. Sí, hoy hablamos de Emilia Pardo Bazán.

Emilia Pardo Bazán engaña al que desconoce la literatura española. La presencia femenina en las letras clásicas españolas no cuenta ni con el mismo reconocimiento ni con la misma fuerza que en las letras inglesas o las francesas, pero Pardo Bazán se basta ella sola. Primero está su personalidad arrolladora y su reivindicación de una sexualidad femenina como pocas veces se ha visto en una sociedad tan cerrada en ese respecto como ha sido la española hasta los años 80. Si no sabéis de lo que hablo, buscad la relación de esta escritora con Benito Pérez Galdós.

En segundo lugar, su poderío literario. Emilia Pardo Bazán trajo el Naturalismo literario a España, especialmente con la obra que hoy reseñamos: Los Pazos de Ulloa. El Naturalismo es una evolución del Realismo literario que se dio en Francia antes que en ningún otro territorio. El Realismo parte de una observación de la realidad, pero el Naturalismo parte de la comprensión exacta de la realidad, que es muy diferente. El Naturalismo responde a una corriente llamada Positivismo (lo que mucha gente confunde con positividad, y no, Mr. Wonderful no pinta nada en esta historia), que fue la inventora de las ciencias modernas. Según el Positivismo, había que llegar hasta el fondo y raíz biológica de una cuestión para poder comprenderla. De ahí el auge de las ciencias mecánicas y naturales. En Francia fue su padre Émile Zola, pero también destaca Guy de Maupassant (Bel ami es un buen ejemplo). También se extendió a otros países como Rusia (grandioso Dostoyevski) y, causa de nuestra entrada, a España.

Los Pazos de Ulloa es una muestra increíble de este movimiento. La realidad que nos muestra Emilia Pardo Bazán no conoce límites (algo bastante paradójico). Este novelón nos acerca a los acontecimientos ocurridos en Cebre, Santiago de Compostela y, especialmente, en la casona del marqués de Ulloa. La narración acompaña a Julián Álvarez, ordenado clérigo al cargo de la iglesia del pazo de Ulloa. La novela se transforma un testimonio de las situaciones que se dan en una Galicia convulsa por su política y por la propia cultura española. Las escenas bellas conviven con las feas, lo mejor del ser humano con lo peor. Sin duda, esta es una de las claves de la novela, el análisis de las diferentes facetas del ser humano.

Para mí, lo mejor es el estilo. Mientras que leer a Galdós o a Clarín tiene toda la pesadez de una prosa plomizamente realista, Emilia Pardo Bazán posee un estilo fresco, rítmico y grácil. Eso, para ser sincero, me sorprendió, porque la novela realista española me resulta mucho más pesada que la inglesa, e infinitamente más que la francesa (podéis leer mi reseña de Le rouge et le noir aquí). Sin embargo, Emilia Pardo Bazán tiene un brío y una viveza en su narración que me recordó no solo a Zola, sino también a los mejores pasajes de Stendhal, al ingenio de la preciosista Madame de Lafayette o a la profundidad psicológica de Flaubert. Además de todo eso, el estilo de Pardo Bazán es indudablemente español, con expresiones marcadamente castizas.

Aparte de ser naturalista, esta novela cuenta con un sesgo marcadamente gótico, que recuerda a las historias inglesas y alemanas ambientadas en las grandes y antiguas casas campestres. El paisaje gallego adquiere, en manos de esta autora, su mítica cualidad misteriosa, de cuento y fantasía que tanto nos evoca a través de las imágenes de sus paisajes sombríos, brumosos, casi soñados. En esos momentos, la narración toma elementos del género gótico, aunque no se despega de lo puramente realista.

Para terminar, me gustaría reflexionar en torno al valor dado a Emilia Pardo Bazán. He comprobado empíricamente que esta autora es tan buena como cualquier Galdós, Clarín o Zola. Sin embargo, también he comprobado que en la educación que he recibido, siempre se ha hablado de Trafalgar, La Fontana de Oro, Fortunata y Jacinta, La Regenta y de Zola en general, pero nunca de Los Pazos de Ulloa y apenas de Emilia Pardo Bazán. Esta es la triste historia de siempre. Si me leen profesores de literatura, por favor, tomaos el tiempo de leerla, si no lo habéis hecho, y tomaos la molestia de hablar de ella en clase. Las letras españolas arrastran una cruz enorme cuando en su canon las mujeres escritoras no tienen apenas presencia y, además, son desmerecidas con respecto a sus compañeros varones. Esta carga, como he podido comprobar en otras literaturas (la inglesa, la francesa y la estadounidense, aunque depende mucho de la etapa y del género), apenas ya existe, ¿por qué en una literatura tan extensa y prolífica como la española sí?

Para este entretiempo tan maravilloso que tenemos, Los Pazos de Ulloa son una lectura más que recomendada. Se hace breve, te hace reflexionar y está escrita con una lengua española absolutamente genial, ¿qué más necesitamos?

Ya sabéis, si la conocéis, dadme vuestra opinión. Si no, también. ¡Salud y lectura!

16 de septiembre de 2017

Leer bueno y barato, ¿mito o realidad? - Parte 2


Buenas noticias, bookdiseos, ¡se acerca el otoño! Ya empieza a oler a las lluvias cercanas, al deshoje de los árboles, los materiales nuevos, la rutina, el café recién hecho y las ganas de mantita. Aunque solo huele porque aquí en el sur nos queda verano de San Miguel y veranillo del membrillo para los restos. ¡Qué calor! Como ya comentó Norte en una entrada anterior, estamos entrando de lleno en una época en la que todos son gastos y poca calderilla queda para darnos el gustazo de comprar un buen libro que leer tras la vuelta a la vida a real.

A los cuatro puntos cardinales nos gusta muchísimo rescatar libros. Ya sabéis, ir a tiendas de segunda mano, mercadillos o librerías de viejo, como a nuestro querido Raimundo, para adquirir clásicos y no tan clásicos a precios bastante cómodos para nuestros bolsillos. Para nosotros esta medida es la mejor para ahorrar mucho en las compras literarias, aunque, entendemos perfectamente que muchos de vosotros amáis el olor a libro nuevo y no os llama demasiado la atención el comprar libros de segunda mano.

Para solucionar este problema y que nuestros bookdiseos no se metan en la cama a llorar desconsoladamente, mientras escuchan las canciones más tristes del mundo, hemos decidido hacer una segunda parte de ediciones baratas que conocemos y que pueden solucionar en cierta forma las desavenencias del poderoso caballero Don Dinero. Nuevamente os avisamos de que podemos dejarnos algunas sin mencionar, así que si queréis contribuir a los ahorros del cerdito bookdiseico no dudéis en dejar en los comentarios, Twitter o Instagram otras ediciones baratas que conozcáis.

Como ya señaló Norte, la media para encontrar un buen libro barato la dejaremos en los 6-7 euros con una frontera de 10€ como máximo.  ¡Qué empiece el viaje!

Español

En español no suele haber mucha variedad de ediciones baratas, pero hemos hecho nuestro mejor esfuerzo para traeros algunas. De estas, una de las que más sobresalen serían las ediciones de bolsillo de Edimat que cuenta con más de un centenar de obras, en su mayoría clásicas, y que abarcan la narrativa, la poesía, el teatro y el ensayo de manera global. A un precio que ronda los 2,95 euros y una edición que no está nada mal, Edimat nos regala unas portadas cuya creatividad en ocasiones no son para todos los públicos (y que conste que esta editorial a Este le encanta).

He aquí un inciso de Norte. Os voy a hablar de algunas ediciones en español que podríamos considerar baratas. En primer lugar, me gustaría presentar Plutón ediciones, una editorial que se ha lanzado a publicar una colección de clásicos en edición bilingüe, algo que nunca viene nada mal. Estas ediciones rondan los 8€ de media, porque algunas ediciones son 9,95€ y otras 6,60€.  En cuanto a la calidad de los materiales, esta no es muy alta, y requiere que tengamos un buen cuidado.

En siguiente lugar viene Lucemar, una editorial que no cuenta con presencia en Amazon y que conozco a través de ferias del libro locales y puestos de libros en el paseo marítimo de mi ciudad. Estos libros no están nada mal, a unos 7€ o menos, aunque no se cuentan entre las mejores ediciones. Cuentan sobre todo con literatura clásica extranjera, en traducciones adecuadas.

En el límite (de media, muchas veces lo rebasan) se encuentran la editorial DeBolsillo y Alianza Editorial. Estas editoriales cuentan con unos catálogos realmente impresionantes y una muy buena calidad. Además de que cuentan con el mayor número de autores de lengua española. El problema es que debemos ser muy selectivos, pues podemos encontrar auténticas joyas a muy buen precio, pero otros tantos escapan a la frontera que nosotros mismos hemos delimitado.

Norte lo deja aquí y vuelve Este. No obstante, antes de acabar, me gustaría añadir que, de nuevo, estas editoriales se centran en literatura más extranjera y algo de clásica española, pero no conocemos aún una editorial que publique literatura actual a un precio verdaderamente bajo. También, recordando un comentario que nos dejó un lector bookdiseico en la anterior entrada, existe la posibilidad de leer autopublicados a muy buen precio.

Para acabar con las ediciones en español, debemos acudir a Austral que tiene una colección muy colorida de libros de bolsillo a un precio de 2,95 euros como es Austral Básicos. Suelen ser clásicos de la literatura universal y también abarcan todos los géneros literarios. En cuanto a la calidad de la edición esta depende bastante del número de hojas que tenga la obra en cuestión, pero en términos generales podemos decir que se trata de una muy buena edición pues cuenta con página de respeto, papel ahuesado, colofón y un línea elegante y colorida, aunque esto último no sea un requisito para una buena edición.

Inglés

Una de las ediciones inglesas que nos dejamos en el tintero la vez anterior fue la Penguin Little Black Classics de la editorial Penguin random House, que suele publicar pequeños clásicos o fragmentos de ellos a muy bajo coste (1-2 euros). El hecho de que en ocasiones sus publicaciones consten de textos seleccionados y no de la obra completa puede suponer al lector una pequeña “estafa” literaria, por lo que aconsejamos que seleccionéis bien vuestras compras y os centréis en las obras que sí están completas. Con respecto a la edición, son bastante más sobrias que las de austral básicos pero en general podemos decir que estos libros están bastante bien por el precio que piden.

Esto es todo por hoy, Norte y Este se despiden hasta otro nuevo viaje. ¿Qué os apetece? Cine, Música, series, reseñas... Estamos a vuestra disposición. ¡Un abrazo caralibros!

14 de septiembre de 2017

Reseña: Mi hermano persigue dinosaurios - Giacomo Mazzariol


Hola bookdiseos y bienvenidos una vez más a nuestro blog. Antes que nada, quería deciros que además de los comentarios tenéis nuestro correo electrónico para plantear cualquier duda, sugerencia y petición que tengáis. Dicho esto, hoy nuestras palabras las trae el viento del Este y se posan en un libro que nos habla de un trastorno genético como es el Síndrome de Down. Este tema está tratado desde el punto de vista de un chico italiano desde los 5 años hasta el momento en el que escribe este libro, porque de hecho se trata de su propia historia con su hermano Giovanni.

Os presento Mi hermano persigue Dinosaurios una novela, editada por Nube de tinta, que fue escrita a partir de la viralización de un vídeo en Youtube que os pondremos a continuación. En él Giacomo Mazzariol nos muestra una entrevista que le hace a su hermano para mostrar al mundo el mundo tan perfecto y especial que tiene Giovanni en su interior.


En cuanto a la novela, vemos una historia real en la que el drama y la comedia se juntan y se confunden en muchas ocasiones para hablar de una situación no tan rutinaria para nosotros, pero si para ellos como es la vida de Giovanni y su entorno. Se puede observar que el autor, personaje principal, crece en la novela no solo en edad (niño-adulto) sino también en cuanto a lo que se refiere a la relación con su hermano. Y, de hecho, se dan situaciones rebeldes, injustas y reprochables típicas de la preadolescencia y adolescencia que consiguen hacer que frunzas el ceño, pero que entiendes que ocurran cuanto más avanzas en la novela.

En cuanto al estilo, es una historia sencilla con una prosa simple, que se compone en su mayoría por un lenguaje adolescente a veces salpicado del argot juvenil más propio de los nacidos en los 90. Esto puede producir que los lectores más adultos no lleguen a conectar del todo con el personaje principal y con su historia, pero pienso que si se hubiese escrito de una forma diferente este libro no hubiera conseguido tanto. De todas formas, aunque Mazzariol no sea ni vaya a ser el mejor escritor del mundo (eso no podemos darlo por hecho), su mensaje tiene tanta fuerza, tanto amor y tantas ganas de conciencia global. que este libro, al menos para mí, consigue que aprendas, consigue llegarte y cambiarte una pizca.  

Otros aspectos de esta novela que me han llamado realmente la atención es la gran cantidad de referencias musicales y literarias que utiliza. Ya sabéis que me encanta que un libro tenga dentro su propia biblioteca o que el autor haya conseguido tener, tal vez sin pensarlo, una banda sonora exclusiva para su libro. En Mi hermano persigue dinosaurios, nuestro personaje principal es un auténtico rockero y suele hablar de las canciones que le gustan y gracias a esto os dejamos aquí una playlist en Spotify.

Esto es todo por hoy bookdiseos, ahora me gustaría que nos comentaseis si habéis leído la novela, si os gustó y si pensáis si este tipo de literatura es necesaria. ¿Podemos crear conciencia a través de los libros? ¿Un libro puede cambiar nuestra manera de pensar?

¡Hasta otra caralibros!

12 de septiembre de 2017

¿La dificultad de traducir?

Hola, queridos bookdiseos, hoy os traigo una entrada bastante interesante para mí, y espero que lo sea para vosotros también. El otro día (eso quiere decir un momento indefinido del pasado entre ayer y hace semanas) estaba leyendo la muybuena crítica a El guardián entre el centeno, hecha por Miriam Beizana en el espacio de A Librería, y me pareció muy interesante que dijera: «He querido pensar que esto es por la traducción de la obra».

Precisamente puedo decir que hasta hace cosa de algo menos de un año compartía la opinión de Miriam, ya que intenté leerme El guardián… y no llegué a pasar de la página 22 (aún lo recuerdo). Sin embargo, gracias a la carrera universitaria tuve que reintentar la lectura del mismo libro, esta vez en versión original. Esta vez me encantó.

El guardián entre el centeno trata el proceso psicológico de la depresión cuando esta alcanza el punto máximo de caída y se empiezan a manifestar físicamente sus efectos. Esta depresión afecta al joven Holden Caulfield, que entra en una espiral de renegación, chulería defensiva e intentos de desesperados de huir de algo que él no sabe muy bien qué es. De todas formas, no voy a profundizar en ello porque ya tenéis la citada reseña.

Aunque discrepo con Miriam (¡viva la diversidad de opiniones!) en la puntuación y valoración de la novela, estoy muy de acuerdo con su idea peregrina de que tal vez fuera la traducción. Creo firmemente que el problema de El guardián… es la traducción. Y no es que Carmen Criado haya hecho un mal trabajo (demos gracias a los traductores por su existencia), ni mucho menos, sino que la traducción de esta novela es, desde mi perspectiva, imposible.

Pero, Norte, ¿es usted traductor? Pues no, pero uno de mis estudios universitarios es una de las pocas Filologías que incluye un extenso currículum centrado exclusivamente en la traducción. La Filología Clásica, junto con la formación filológica y literaria, exige un dominio de la traducción literaria –narrativa, teatro, poesía y no ficción– y técnica –jurídica o científica–. Independientemente de cómo se enseñe la traducción (ese es otro tema), es la realidad. Gracias a ello, cuento con cierto conocimiento teórico, mucho más conocimiento práctico, acerca de la traducción.

Entonces, digo que traducir una novela como El guardián… resulta imposible. Esto se debe a una cosa muy básica, la lengua utilizada. No es por el inglés, es por su registro. Miriam Beizana dice que el uso de «Jo» la sacaba de sus casillas. Muy cierto, pero es que quizás esa no sea la interjección que Miriam utilizaría en su vida diaria, y chirría. En el original, al leerlo desde la perspectiva del propio lenguaje del narrador-protagonista, no resulta extraño que maldiga no sé cuántas veces.

Sin embargo, al leer traducido tendemos a considerar más nuestro el texto. Esto lleva a que necesariamente un lenguaje tan variado como el argot juvenil (el slang en inglés) suponga una enorme complicación. Cada región hispanohablante tiene una forma de procesar (ocurre también en otras lenguas) su argot juvenil. Es por ello que si pretendemos leer una traducción de El guardián… y sentirnos identificados con ella como si fuera nuestro propio idiolecto (forma propia de hablar) viene a ser imposible. Os pongo un ejemplo.

En la novela se utilizan expresiones como «jo» o «tío». De acuerdo con el registro de mi región, eso no es una forma normal de hablar para un joven. Lo lógico sería decir «joé» por «jo» o «quillo/illo» por «tío». Tampoco se suele decir «uf» sino «ajú», y así miles de ejemplos. Esto apliquémoslo a otras regiones. En Aragón (no de forma general) puedes encontrar «jodó», en México –saludos a nuestros lectores mexicanos, nuestro apoyo tras el sismo– tienes miles de expresiones como «chingón», «padrísimo»… que no se corresponden con nuestras expresiones.

Una novela como El guardián… debería contar entonces con más de un centenar de traducciones en español si quiere corresponder e identificar a la juventud de la comunidad de hablantes nativos más extensa del mundo. Con novelas del siglo XIX o novelas actuales cuya lengua sea más convencionalmente literaria esto no ocurre, puesto que todos tenemos una idea abstracta de lo que es la lengua literaria. Este problema es típico de toda la literatura juvenil y de la literatura cuya lengua no se corresponde con los estándares y utiliza excesivo argot.

Desde aquí recomendamos a nuestra amiga Miriam del espacio colaborador de A Librería que, si puede leer en inglés, lea la obra en original, o al menos algunos pasajes, para que dé buena cuenta de cómo el estilo se nos hace más llevadero cuando nos resulta más comprensible, bien por alejado de nuestra habla o por cercano a ella.

Traducir literatura es terriblemente difícil, porque el traductor no está ni aquí ni allí, sino que es el puente entre los dos textos. No puede ni cargarse la traducción inventándose el estilo, ni traicionar a su propia lengua creando un texto que parezca, por ejemplo, inglés en español (supongo que conocéis esa sensación). Por ello, tratamos de homenajear la gran labor que es la traducción, haciendo constar desde una perspectiva más aficionada la dificultad que supone este trabajo. Si no fuera por traductores, la literatura japonesa, la rusa o la árabe, entre muchas otras, no habrían salido nunca de determinados círculos de expertos en dichas lenguas. De hecho, aún todavía se nos escapan muchas joyas literarias que no cuentan con traducciones.

Ya sabéis, si os ha gustado o si tenéis más ejemplos, dejad comentario. Si no estáis de acuerdo, comentad también.

¡Salud y lectura!